Soy Fabián Di Plácido, oriundo de la localidad de Vedia, provincia de Buenos Aires. Vine a Capital Federal en febrero de 1984 a probar suerte. Intenté en varios trabajos, y uno de ellos fue en editorial Hammurabi. Comencé como cadete de la editorial, a los tres años de trabajar, José Luis Depalma, su dueño, me indicó, me enseñó todo como para salir a vender sus libros. La experiencia fue muy buena y debía optar en volver a ser cadete o independizarme. Lógico opté por lo segundo, me fue bárbaro, con proyectos y ganas todo se puede. Todo me resultaba fácil, tal vez por mi forma ser, de “pueblo” como me decían en la editorial, de conocer gente, de entablar buenas relaciones, lo que me llevaba a nuevas personas, hasta que se hizo una cadena inmensa, de ventas y más ventas, logré imponer condiciones a editoriales, por esas cantidades de libros vendidas. Pero había editoriales, que a mi parecer nunca valoraron, no digo mi esfuerzo, porque eso redundaba en mi beneficio, pero como que nunca reforzaron la relación comercial, y hasta como que le molestaba mi crecimiento. Lo que me llevó a pensar en editar y promocionar mis productos. Lo más difícil que eran los potenciales clientes los tenía, lo cual no iba a ser difícil probar, y así logré editar mi primer título en el año 1998, Pietro Ellero; De la certidumbre en los juicios criminales o tratado de la prueba en materia penal. Debo reconocer, que el hecho de vender o estar relacionado a libros es apasionante, me llevo a España, Madrid precisamente para la compra de libros de otras editoriales, un negocio impresionante ya que en ese momento no existía internet como hoy, pero surge un problema, semejante cantidad de ventas, a gente conocida, con cuotas estipuladas, lo que hacía no poder cambiar nada de lo hablado, siguió con pedidos y más pedidos, que al no estar respaldado de efectivo, no pude conseguir y me freno. Lo que, aunque parezca mentira, abrió los ojos de otros libreros, y ellos si al tener ese respaldo, se metieron en el negocio y me sacaron de competencia. Hoy agradezco a José Luis Depalma, por sus consejos, potenciados de mis ganas, logré una buena vida. Solo uno de mis tres hijos, es el que me demuestra interés y me ayuda, comparte mucho tiempo conmigo en generar cosas, investigar, comparar y aprender todo lo relacionado al tema. Por eso Facundo, muchas gracias. Nicolás, había empezado muy bien, con buena clientela y ventas, pero claramente no es lo de él, lo mismo para Martín que había proyectado ventas y distribución pero, todavía no está con esas ganas, veremos que pasa.